Hay historias que empiezas por su premisa y terminas recordando por sus personajes. Eso fue exactamente lo que me pasó con la trilogía Black Bird Academy: entré por los demonios, los exorcistas, el dark academia y el romance paranormal, y terminé llorando por un nigromante y desarrollando un pequeño —bueno, quizás no tan pequeño 😂— crush por un príncipe demonio. La trilogía nos introduce en un universo donde exorcistas y demonios mantienen una guerra que parece no tener fin.