La respuesta corta es: sí. A veces terminamos un libro y sabemos reconocer que está bien escrito. Tiene una prosa cuidada, una estructura coherente, buenos diálogos, personajes trabajados y una edición correcta. Sobre el papel, parece tener todo lo necesario para funcionar. Pero terminamos de leerlo y pensamos: “No conecté”. Y eso no significa necesariamente que estemos frente a un mal libro. Escribir bien no garantiza conectar La lectura también es una experiencia emocional.